"NO SE PUEDE TRATAR IGUAL LO QUE ES DISTINTO"
Análisis del Proyecto de Inclusión Financiera y su impacto en el cooperativismo a cargo del Dr. Gerardo Montes
El Particularismo del Cooperativismo
No se puede tratar igual lo que es distinto. Este postulado, que ha sido el pilar de la intervención del Estado para asegurar procesos de inclusión social, a partir del desarrollo de oportunidades y derechos atendiendo a los sectores más débiles de la sociedad, con el Proyecto de Inclusión Financiera en lo que refiere a las posibilidades de promoción del sistema cooperativo-, se lo deja de lado.
El Proyecto de Inclusión Financiera, pone en el mismo nivel a las Cooperativas de Ahorro y Crédito y de Consumo con los Bancos.
Los actos cooperativos, elemento fundamental de la Ley General de Cooperativas, pasan a ser simples operaciones no merecedoras de un tratamiento tributario especial (rebaja del IVA), a diferencia de transacciones que sean realizadas con tarjetas de débito y de crédito.
¿Por qué no se puede tratar igual a las Cooperativas que a los Bancos?
Porque las Cooperativas no son capitales cuya permanencia en el país y su compromiso con la sociedad estén condicionados a resultados de rentabilidad. Las Cooperativas están compuestas por personas, que aportan un capital, al servicio de una acción colectiva, concibiendo a sus organizaciones como agentes de cambio social. El peso en la decisión no se basa en el capital aportado por el socio, sino en la idea de una persona, un voto.
Los dueños de las Cooperativas son trabajadores, que gestionan sus organizaciones democráticamente, colocando en cada decisión a las personas por delante del capital.
Eso fue lo que sucedió en la crisis del 2002. Mientras el sector público colapsaba y el privado velaba por sus intereses, el cooperativismo articuló la asistencia financiera a miles de familias que habían sido expulsadas del sistema de crédito.
¿Qué herramienta fue utilizada por las cooperativas para lograr asistir financieramente a sus socios durante la crisis del 2002?
La herramienta utilizada fue el sistema de retención en salarios y jubilaciones. Las cooperativas de consumo y ahorro y crédito, a lo largo de más de cien años de historia, se fueron especializando en el crédito al consumo, porque su objetivo principal fue y es la inclusión financiera de los sectores de la sociedad más afectados por el acceso al crédito. Donde el Estado no podía llegar directamente, el propio Estado fue estableciendo los marcos normativos para facilitar las actividades ya desarrolladas por las cooperativas en el sistema de crédito; cooperativas que, en la mayoría de los casos, habían sido creadas por funcionarios estatales. Basta tener en cuenta el nombre de las cooperativas de consumo para identificar su vinculación con el Estado.
Por tanto, el sistema de retención en salarios y jubilaciones, debe ser considerado como una POLITICA DE ESTADO basada en el interés general, que debe velar por el equilibrio entre los distintos sectores de la economía (público, privado y la economía social y solidaria, cuya columna vertebral es el movimiento cooperativo) para su financiamiento, ante la eventualidad de una crisis económica. Sin las cooperativas, ¿cuál sería el impacto de una crisis como la del 2002 en la sociedad?
¿Cómo afecta el Proyecto las posibilidades de retención de las Cooperativas?
El Proyecto prioriza la retención del crédito del banco con relación a la cooperativa. De esta forma, las cooperativas tendrán serias dificultades de cobrabilidad de sus créditos perjudicándolas financiera y económicamente, haciendo peligrar la fuente de trabajo de más de 3.500 familias, sin contar los miles de empleos indirectos que éstas generan.
El Proyecto fundamenta esta posición en la idea que las personas deben acceder a condiciones más beneficiosas de crédito. Cuando en realidad las tasas de interés son fijadas por el propio BCU, siendo las tasas permitidas a las tarjetas de créditos muy superiores a la de las cooperativas que operan por la vía de la retención.
Con el aumento del mínimo no imponible del 30 al 40% para finalmente llevarlo al 50%, ¿se protegerá al trabajador contra el endeudamiento?
Lamentablemente, el efecto será el contrario al que se plantea. Las personas aumentarán sus niveles de endeudamiento.
El sistema de débito planteado sustituye en parte el sistema tradicional de retención.
El sistema de retención pasa a estar controlado mayoritariamente por las entidades públicas y, a partir de la reforma proyectada, por los bancos privados, quedando las cooperativas seriamente comprometidas en sus posibilidades de cobro de sus créditos. El orden de prelación es modificado en perjuicio de las cooperativas y a favor de los bancos.
A su vez el sistema de débito pasa a ser controlado por los bancos. El salario que se protege de toda retención podrá ser afectado por operaciones de débito, que pasan a ser en los hechos un nuevo tipo de retención. Dentro de estas operaciones de débito, lógicamente estarán las del resumen de cuenta de la tarjeta de crédito.
Si bien se intenta en el proyecto estimular el consumo por la vía del débito, otorgando una rebaja del IVA de 4 puntos, la publicidad actual de los bancos está orientada a la promoción del uso de sus tarjetas de crédito, siendo el descuento igual o mayor a la totalidad del IVA.
Por tanto, el Proyecto intenta evitar el endeudamiento del trabajador por la vía de la retención, pero deja abierta la posibilidad que el mínimo no imponible, que se llevaría a un 50% del nominal, pueda ser afectado totalmente por operaciones de débito relacionadas a deudas contraídas con las tarjetas de crédito, que probablemente sean emitidas por el propio banco.
Por tanto, cabe preguntarse si realmente se va a evitar el endeudamiento del trabajador.
CONCLUSIÓN
El proyecto de inclusión financiera tiene aspectos positivos que el movimiento reconoce y pondera expresamente, como ser: evitar la evasión, mejorar las condiciones de crédito de las personas, etc. Pero los instrumentos diseñados para lograr tales objetivos, no tienen en cuenta el particularismo del movimiento cooperativo y su rol en el crédito social, a lo largo de más de cien años de historia en el desarrollo institucional del país.
Por el contrario, sin proponérselo, estaría aniquilando las posibilidades de desarrollo del cooperativismo en el sistema de crédito al consumo.
Si las cooperativas de ahorro y crédito y de consumo se ven inviabilizadas de llevar adelante su propuesta de valor social y cultural, a partir de una actividad económica, no serán solamente estas modalidades las afectadas; es el cooperativismo como un todo el perjudicado en sus posibilidades reales de desarrollo, en virtud de que la visión estratégica del movimiento está asociada a la idea de CLUSTER COOPERATIVO.
