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MOVIMIENTO SINDICAL Y MOVIMIENTO COOPERATIVO, UNA HISTORIA COMPARTIDA

Durante la 3era. Mesa Redonda, en el marco de las celebraciones por los 25 años de CUDECOOP; representantes del PIT CNT y asesores en derecho cooperativo conversaron y discutieron sobre el posible y necesario acercamiento entre dos sectores con objetivos comunes.

La apertura de la actividad estuvo a cargo del Presidente de CUDECOOP, Alberto Esteves y del integrante del Comité Ejecutivo, Gerardo Gilardoni, quien señaló la importancia de la reunión así como la necesidad de sumar esfuerzos, junto al movimiento sindical, en pos de una causa común que es terminar con la explotación del hombre por el hombre.

Gilardoni recordó los históricos nexos entre el sindicalismo, el cooperativimo y el mutualismo en nuestro país, diferentes respuestas a las necesidades de los trabajadores frente a una economía centrada en el valor del capital. Los valores y principios cooperativos han sido fuente para numerosas empresas, no solamente recuperadas, sino innovadoras cooperativas de trabajo, ejemplares cooperativas de vivienda, buena parte de las cooperativas de consumo y un número no menor de ahorro y crédito. Las cooperativas han sido herramientas fundamentales para asegurar mejores condiciones de acceso a bienes y servicios de los trabajadores, señaló.

Asimismo, la relación de colaboración permitió que las organizaciones cooperativas y sindicales participaran juntas de históricas reivindicaciones como en los años 80 cuando se salió a luchar contra la intensión de la dictadura de pasar a propiedad horizontal las viviendas cooperativas o cuando proscribieron a la CNT y el movimiento cooperativo mantuvo el fuego de la solidaridad.

Roles de los sindicatos en las cooperativas de trabajo

El Dr. Álvaro Faedo, representante legal del cooperativismo de trabajo, también mencionó en su exposición la historia conjunta en nuestro país del movimiento sindical y el sector cooperativo, respuestas de los trabajadores a los rigores de la revolución industrial que generaron formas primarias y hasta intuitivas de autodefensa.

Tras exponer sobre los diferentes marcos legales del cooperativismo en Uruguay, señalando defectos y virtudes de la ley de 1946, la de 1966 relativa a las cooperativas de trabajo y finalmente la aprobación en el año 2008 de la Ley General, Nro. 18.407, Faedo mencionó la importancia de que la actual legislación defina, por primera vez, al fenómeno cooperativo de forma propositiva, proactiva, marcando lo que son las cooperativas y no definiéndolas por un sistema de descarte como en etapas anteriores.

Tras mencionar las matrices tradicionales de surgimiento de cooperativas: empresa fallida, promoción por entidades públicas u otras organizaciones y la creación original por decisión de un grupo de personas, Faedo se refirió a los desafíos y los riesgos señalados por Albert Meinster, vinculados a las cuatro etapas cronológicas de los emprendimientos autogestionados donde es posible observar una paulatina reducción de la democracia directa y una concentración del poder en los administradores, o clase dirigente, en paralelo con una creciente valorización de los aspectos económicos sobre aquellos relacionados a la educación y formación de los socios.

Faedo se refirió a la situación de las empresas fallidas (recuperadas) manifestándo que es necesario quebrar una lanza por la experiencia uruguaya tanto del movimiento obrero como del movimiento cooperativo, aunque mencionó las dificultades que encuentran los trabajadores para ubicarse en sus nuevos roles.

Finalmente, se preguntó si tenía sentido la existencia de un sindicato en una coopertiva a lo que respondió: la pregunta es otra. La pregunta es qué roles cumple la cultura sindical en una cooperativa de trabajo y qué roles no puede cumplir. Es un tema de roles que no nos puede hacer olvidar que un principio de las cooperativas es el de autonomía e independencia. Si no es autónoma no es. El error es que cuando analizamos el principio de autonomía e independencia tendemos a visualizar a la contraparte o el peligro en el Estado o en los Partidos Políticos. Pero la autonomía se tiene que dar también frente al sindicato porque deben cumplir roles distintos. 

Los socios trabajadores, en una cooperativa de trabajo, son los propietarios de la empresa como unidad y la deben controlar democráticamente, expresó Faedo. En el debate de la autonomía muchas veces son vistos como bichos raros tanto por las cámaras empresariales como por los sidnicatos. El reto de las cooperativas de trabajo es ser visualizadas como empresas pero a la vez como asociación de trabajadores; si dejan de ser alguna de esas dos cosas no son nada.

Desarrollar competencias para la gestión de las empresas cooperativas

El abogado Gerardo Montes expuso sobre el tema desde la perspectiva de las cooperativas de usuarios reconociendo el origen común entre el movimiento sindical y el cooperativismo como alternativas para sobrellevar situaciones de desigualdad, inequidad e injusticia.

Esa situación histórica pervive hoy en un mundo donde las teorías ponen al ser humano al servicio de la economía y del mercado y señalan que solamente un mercado sin regulación puede garantizar riqueza. Esa idea, esa gran mentira, tira por la borda el concepto de la conciencia colectiva, expresó Montes, quien manifestó además que la economía forma parte de otras relaciones y debe estar al servicio de las relaciones sociales y no a la inversa. En tal sentido, manifestó que no podemos entender las relaciones laborales si no entendemos el valor de las cooperativas en la generación de una riqueza que, además de económica, es social y cultural.

Para Montes, el cooperativismo tiene un gran impacto en la estructura social aunque no así en la estructura económica por lo que la gran fuerza del movimiento está sujeta a su capacidad de educación y formación. Esa educación y formación serán las que permitirán comprender que, en una cooperativa de usuarios no hay patrones, hay trabajadores que gestionan democráticamente su organización y que para hacerlo deben contratar trabajadores cooperativistas. En una cooperativa no puede haber socios, dirigentes ni trabajadores que no sean cooperativistas, expresó.

Hemos cometido el pecado de que los valores no son comprendidos e internalizados y esto ha llevado, en algunas organizaciones, a que la relación entre consejo directivo y trabajadores sea similar a la relación entre un sindicato y la patronal de una empresa capitalista. Nos hemos olvidado de los procesos formativos a la interna de nuestras organizaciones.

Montes expresó que también se ha aceptado que en el marco de los consejos de salarios la cultura preponderante sea la instancia donde dos partes se enfrentan y no aquella del trabajo en común.

A la ausencia de formación y educación , explicó Montes, se agrega que en las cooperativas de usuarios muchos dirigentes son además de trabajadores sindicalistas y es común el prejuicio de considerar que cuando un dirigente debe tomar decisiones que son poco simpáticas se olvida de su sindicato y pierde conciencia de clase.

Por estas razones, manifestó, es necesario el desarrollo de competencias, es decir conocimientos, habilidades y actitudes que permitan diseñar procesos en las organizaciones acordes con los valores cooperativos. Para Montes, un factor en el que será necesario trabajar es en la incorporación de la educación cooperativa en los ámbitos de la educación formal. Asimismo, los trabajadores tienen que comprender que para ser responsables o conductores de una organización es necesario desarrollar competencias de gestión.

Superar chacrismos y prejuicios

En representación del PIT CNT participó Ruben Hernández, integrante del Secretariado Ejecutivo y presidente de APU.

Señaló la importancia del encuentro y la necesidad de articular entre personas que pueden pensar distinto pero que tienen objetivos comunes.

Hernández se refirió a algunos ámbitos de trabajo conjunto que ya se están implementando entre el PIT CNT, la Mesa de Autogestión, la Federación de Cooperativas de Producción, la Asociación Nacional de Empresas Recuperadas por sus trabajadores, la UDELAR, y que han permitido que el movimiento sindical rompiera con algunos prejuicios respecto al movimiento cooperativo.

Esos prejuicios terminan cuando nuestras fábricas cierran y salimos desesperados a buscar una solución cooperativa, y vamos al FONDES, al INACOOP, expresó. La primera tarea de un sindicato es asegurar puestos de trabajo genuinos y por eso apuesto fuertemente a la alternativa autogestionada, cooperativa.

Por otra parte, mencionó que uno de los cuellos de botella ha sido siempre el de la inserción de los trabajadores a las cooperativas en calidad de socios y estimó que será un conflicto que se podrá resolver.

El representante del PIT CNT coincidió en la necesidad de brindar más y mejor formación para permitir que estos prejuicios se terminen. Hernández señaló que desde su perspectiva no todas las empresas son recuperables y que los trabajadores muchas veces no son creativos, proponiendo proyectos repetidos o que no son viables. A la gente que siempre hizo lo mismo le es dificil cambiar el libreto, manifestó, pero no podemos dejar que fracase porque no saben hacer otra cosa, debemos preparar a la gente para otras tareas.

Hernández manifestó que el involucramiento de los trabajadores en el diseño de la nueva empresa es muy importante para evitar que sólo algunos asuman el liderazgo, liderazgos que terminan siendo contraproducentes para el colectivo.

La exposición finalizó con un llamado a superar los chacrismos y a trabajar juntos CND, Universidad, Fondes, PIT CNT y movimiento cooperativo.